El 9 de marzo del año actual bajo el título “La OTAN, la guerra, la mentira y los negocios” publiqué una nueva Reflexión sobre el papel de esa organización bélica.
Selecciono los párrafos fundamentales de aquella Reflexión:
Hago un breve receso en mis análisis políticos para dedicar este espacio a la hazaña de los atletas cubanos en los Decimosextos Juegos Deportivos Panamericanos.
Los Juegos Olímpicos y las competencias deportivas internacionales que giran en torno a ellos, y despiertan tanto interés en miles de millones de personas, tienen una hermosa historia que no por ultrajada debiera dejar de recordarse.
El dos de marzo, bajo el título de “La guerra inevitable de la OTAN” escribí:
“A diferencia de lo que ocurre en Egipto y Túnez, Libia ocupa el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África y tiene la más alta esperanza de vida del Continente. La educación y la salud reciben especial atención del Estado.
El 23 de febrero, bajo el título “Danza macabra de cinismo” expuse:
“La política de saqueo impuesta por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en el Oriente Medio entró en crisis.”