Fotos del autor.Ronny Marrero Batista amaneció hoy trabajando desde muy temprano. No es una labor ruda, ordinaria, es de artesano, de artista, de creador.
Su bisabuelo José Ajo Góngora, Pepe, estaría este veintinueve de abril cumpliendo 130 años de vida, un hombre constructor y reparador de órganos y que vino al mundo para fundar una familia de raíz musical, de eso este joven calixteño está convencido.
Le brota por las venas el ansia de continuar la tradición, ¿y qué hace este muchacho hoy que precisamente el tronco de los Ajo Marrero está de cumpleaños? Pues mire -dice- seguir a Don Pepe, y a mis tíos, algunos de ellos ya fallecidos, pero que dejaron una herencia que con gusto no abandonaré.
Pero la felicidad del joven hoy se acrecienta, su hijo, su retoño Alaín Marrero del Toro, de ocho años, está a su lado “picando” el cartón, las piezas que van a reproducir la música que sale como torrente de las entrañas del “Hermanos Ajo”, reparado, pulido, embellecido, como nuevo para el deleite de los que gustan de esas melodías que los años han demostrado que siguen ahí, en el decursar de la historia, como leyenda viva que por derecho propio le pertenece al órgano oriental.