Bailadores disfrutan de la música del órgano El Gallito, en el Festival Pepe Ajo 2012. Fotos: A. GuerraEn esta XII edición del Festival de Órganos Pepe Ajo que tiene lugar en el holguinero municipio de Calixto García coincidí con Darío Hernández Cruz, constructor de uno de estos instrumentos músicos que llama la atención por su menuda estructura.
¿Por qué le nombras Gallito a tu órgano?
“Es algo que estuve soñando durante semanas desde que era un niño, entonces pensaba mucho en los pineos, que son gallos enanos; yo tuve un pineo que era mi predilección, y se me ocurre la idea de hacer un organito pequeño para motivar también a los niños, y entonces de ahí surgió el nombre de El Gallito, en honor a mi diminuta ave”.
¿Cómo logras que a pesar del tamaño se escuche igual que los demás?
“Ahí precisamente está el secreto, los pitos, las teclas y el fuelle fueron adaptados a la capacidad del organito, y dio resultado el ajuste”.
Eso te ha permitido trasladarlo sin dificultades a cualquier lugar…
Darío Hernandez ha construido 29 órganos que mantienen la tradición en varias partes de Cuba.“Sí, lo mismo voy a un centro de trabajo, a una escuela, un barrio o a una actividad cultural porque con facilidad lo llevo conmigo, claro, junto al resto de los integrantes del grupo. Pero también comparto con los miembros de los círculos de interés para que se interese la más joven generación de una tradición que debe continuar”.
¿Tienes experiencias que confirmen la atracción de los niños por la música de órganos?
“Claro, en el poblado tunero de Las Parras donde nací, me crié y vivo actualmente, hemos formado círculos de interés con niños y jóvenes deseosos de ponerse en contacto con este instrumento que para ellos constituye algo novedoso. De ahí la trascendencia de aprovechar esta oportunidad para garantizar el relevo. Si aquí en Buenaventura, lugar de rica tradición, me necesitan, estoy dispuesto a colaborar en ese empeño.”
