Ronny Marrero Batista es uno de los jóvenes calixteños que cultiva la música del órgano oriental, siguiendo las tradiciones y el ejemplo de su familia.
Ha aprendido a reparar muy bien este instrumento y hasta le ha aplicado importantes innovaciones como, por ejemplo, el bajo eléctrico. Actualmente se encuentra trabajando en la agrupación de los Hermanos Ajo. Dice que su pequeño hijo será como él: "un enamorado del órgano y de su bella música".
¿Cómo llegan a ti el interés y el conocimiento sobre el órgano?
Desde muy pequeño en mi casa, con mi papá, mi abuelo y mis tíos; ellos eran músicos del Órgano Hermanos Marrero, allí ensayaban y al regresar de gira por otros municipios y provincias el órgano y los instrumentos se guardaban a mi alcance. Así fue creciendo mi interés por el órgano y me nació el sueño de algún día poder llegar a ser músico. Luego de terminar mis estudios preuniversitarios comencé a pasar un curso de música en Las Tunas que no pude terminar. En Holguín recibí algunas clases con un maestro particular de percusión. Finalmente, al unirse el Órgano Hermanos Marrero con el de los Hermanos Ajo, fui contratado como músico profesional en el año 1998.
¿Cuál ha sido tu labor en el rescate del órgano como tradición?
Además de músico, me fui iniciando al pasar de los años como técnico, viendo trabajar a mis tíos. Primero reparé un órgano que mi tío Gilberto compró; le hice una adaptación de un bajo eléctrico. Esa adaptación también se la hice al Órgano Hermanos Ajo. Puedo decir que estoy preparado para hacerle una reparación al órgano de forma íntegra.
¿Qué importancia le confieres al Festival de Órganos que se desarrolla en nuestro municipio?
Es un evento que para los momentos en que vivimos, en que el órgano está en una crisis histórica, ha tenido gran aceptación del pueblo. Al pasar de los años este festival ha ido perdiendo su esencia, no ha tenido la calidad que debería tener, quizás por la parte económica, pero creo que también ha faltado gestión e interés de parte de los organizadores. El pasado año 2013 solo participaron tres órganos y fue algo sencillo, que no se le dio profundidad. Es necesario que para el próximo festival las cosas mejoren, para que la tradición no desaparezca, porque son cien años que cumple el órgano en nuestro municipio y queremos que dure cien años más.
¿Crees que el relevo está garantizado por cien años más?
Pienso que sí, que ese relevo está garantizado, pues en mi familia van muchachos jóvenes que se interesan por el órgano. También necesitamos el apoyo de Cultura y Educación para crear conjuntamente con nosotros un círculo de interés donde se hable de cómo funciona el órgano, de la importancia del órgano para nuestro municipio y que los muchachos aprendan a manipular el órgano.
¿Crees que es importante que, aparte de las familias Ajo y Marrero, otras personas fuera de este vínculo familiar aprendan a cultivar la tradición que también les pertenece?
Es importante que se creen círculos de interés para que todos los interesados aprendan sobre el órgano, buscar la forma de atraer a jóvenes que en un futuro puedan ser incluso músicos del Órgano Hermanos Marrero o del Hermanos Ajo.
¿Qué opinas de la presencia del órgano en los medios de comunicación?
El órgano forma parte de nuestra cultura y bien se puede insertar en los medios de comunicación; solo que debe existir la iniciativa de alguien que nos lleve y nos de la mano difundiendo nuestra música que se escucha desde la época de los mambises y, en los momentos actuales es tan importante la divulgación, porque el reggaetón y otros géneros se han apoderado del mercado musical y el órgano se ha quedado un poco atrás. Aunque aquí nuestra Emisora Radio Juvenil nos apoya, es necesario llegar también hasta Tele Cristal, Radio Angulo y hasta el programa Palmas y Cañas de la televisión, siempre con el objetivo de acercarnos al pueblo.
