La música de órgano gusta mucho en Cuba.Según documentos oficiales del Museo de Historia La Periquera, el 30 de septiembre de 1886, Don Francisco Cuayo adquirió por 204 pesos en monedas de oro el primer Órgano llegado a Holguín, aunque tuvo que esperar dos años por el permiso expedido por el alcalde para poder tocarlo en reuniones oficiales.
Con este órgano comenzaba una tradición de más de 120 años, y durante mucho tiempo este instrumento musical sería el gran animador de bailes, carnavales y otros festejos populares de Holguín, tanto en su entorno urbano como rural.
Además de Francisco Cuayo, que transmitió a sus descendientes y estos a sus hijos, el procedimiento de fabricar los órganos, se destaca la familia Ajo de Buenaventura, municipio holguinero de Calixto García.
Durante varias décadas se accionaban mediante una manigueta, pero los adelantos científico-técnicos permitieron fabricar órganos eléctricos, que sin perder el estilo característico son más funcionales y prácticos, y libran a sus ejecutores de un gran esfuerzo físico.
Trasciende en tres siglos (desde el XIX hasta el XXI) el sonido característico del Órgano oriental, que por sus dimensiones y a simple vista parece un escaparate o armario, y prácticamente es capaz de sustituir a toda una orquesta en un baile popular, y muchos bailadores lo prefieren.
Danzones, valses, polcas y mazurcas, entre otros géneros musicales, dieron identidad al instrumento, y después se incorporarían boleros y rancheras, y más tarde merengues, sones, temas de la nueva trova y baladas, y todos los ritmos modernos surgidos en los últimos años.
Estas piezas han dotado de un singular atractivo al Órgano oriental, que 123 años atrás llegó el primero a la ciudad de los parques para quedarse, bautizado con un nombre que le ha dado un especial significado, el Delirio, pues entonces y durante muchos años lo fue para los holguineros.