José Marrero, Chicho, integra en la actualidad el Órgano de los Hermanos Ajo. Foto: A. GuerraEn un mundo de sonoridades extravagantes y polifonías incompresibles anda el hombre, cargado el morral de sueños que muchos llaman locos, juntando maderos, tallando en la mente su gran obra, diseñando en las piedras del camino su regalo.
Y cuando llega la tarde y cuando vuelve a llegar la aurora, le sorprenden siempre tarareando su canción, la que ha de sonar a monte y a sierra, a colas y barnices.
No os extrañéis si un día:
Salido el sol de rayos encantado,
oís sonar del viento sus clamores
y en esa avalancha de colores
a Chicho veis cual Euterpe disfrazado.
Hablamos de uno de los integrantes del legendario Órgano Hermanos Marrero, de José Marrero Ajo, el de cuerpo enjuto y anécdotas sin fin, que demora los apuros de los otros y que lleva más de treinta años construyendo su sueño: un Órgano, que sólo su afiebrada mente de insano peregrino oye sonar.
Chicho y el Órgano pudiera titularse esta semblanza, porque el instrumento invisible a los ojos del mundo ya tiene nombre y sus cornetas de viento, alimentadas por un etéreo fuelle de colores, anuncian la venida de la gran cosecha de quien sembró de paciencia su locura.