Órgano de los Hermanos Ajo. Foto: Daer Pozo.Cuando José Ajo Góngora, nacido un día como hoy, pero de 1889, decide introducir la música de órganos en el poblado de Buenaventura, ni el más longevo de los que integran la actual agrupación pensaba venir al mundo.
José Marrero Ajo, Chicho, es el de mayor edad, y un virtuoso de la manivela: “Los Marrero teníamos nuestro instrumento, algunos fundadores ya no están físicamente y otros se jubilaron; en mi caso hace 46 años que toco en órganos; a este me incorporé hace unos años, es que las familias están emparentadas y esta música nos ha unido siempre. La función de un maniguetero es compleja porque si no coges bien el tiempo, desafinas y echas a perder una pieza”, dice este hombre delgado, de menuda estatura que sobrepasa los sesenta años de edad.
Abraham Pérez Monte de Oca es de los más jóvenes: “Yo soy musicomaníaco, dice sonriente, desde adolescente sentía inclinación por este arte, he pasado escuelas lo que me ha servido de mucho, incluso para dirigir la Banda Municipal de Conciertos, evaluada como una de las más completas de la provincia. En los Hermanos Ajo soy el baterista, en el colectivo nos ayudamos, y pienso que mi estancia con ellos significa un aprendizaje continuo; de todas maneras hay que superarse a diario”, concluye.
Pepe Ajo y su esposa Micaela.Completan la agrupación Reinaldo Ajo Lorenzo, bongó; Julio López Infante, tumbadora, y Ronny Marrero Ajo, percusionista, el más joven y actual director: “Soy bisnieto de Pepe Ajo, llevo en la sangre la tradición, me gusta lo que hago y trato de infundir optimismo a mis compañeros. No es nada fácil trasladar uno de estos instrumentos músicos, pesa mucho, y en ocasiones se deterioran, no hay un sitio para repararlos. A esto se une que no siempre nos tienen en cuenta para las festividades”, expresó.
“En este municipio hay otras familias como las Hechavarría que son portadoras de la tradición por lo que se necesita al menos una Peña, y un lugar fijo donde los amantes del instrumento acudan a bailar esta música que debe prevalecer. No obstante, nos dimos a la tarea de rescatar, de buscar, de innovar para que prevalezca. Ya tenemos la máquina de picar piezas, la prensa de picar el cartón, se realizan arreglos nuevos, se retoman otros que casi se habían perdido como los del Maestro Tony Taño, que son de altos valores de nuestra auténtica música cubana”, explicó el joven director.
El colectivo tuvo una acogida muy favorable en el barrio de Cayo Cedro, municipio holguinero de Cacocum, y más reciente en el área del Cruce de Mir como parte de las actividades de las fiestas populares Calixto García 2017, todo lo que atestigua que el órgano tiene su público, que hay segmentos de la población que sienten atracción por su música, de ahí que cada vez más deba reconocerse como un instrumento que es patrimonio de la nación cubana.
En Video: La Familia Ajo y el órgano oriental