IV Frente Simón Bolívar

Lidia Doce (segunda de der.a izq.) junto a Fidel Castro, Celia Sánchez y Juan Almeida, en la Sierra Maestra.Lidia Doce (segunda de der.a izq.) junto a Fidel Castro, Celia Sánchez y Juan Almeida, en la Sierra Maestra.El 27 de agosto de 1916 marca el natalicio de Lidia Esther Doce Sánchez, aquella mujer heroica que se ganó a fuerza de puro mérito el respeto y la admiración de sus compañeros del Ejército Rebelde, por su audacia, valor y sentido del deber en cumplimiento de la delicada misión de ser mensajera de la Sierra Maestra durante la guerra contra la tiranía de Fulgencio Batista.

 

Aunque algunos autores afirman que nació en el poblado de Mir, lo cierto y probado es que vino al mundo en Velasco, ambas localidades de la actual provincia de Holguín, aunque desde muy pequeña residió en Mir junto a sus padres, según testimonio de su madre, recogido por el periodista e historiador ya fallecido Nicolás de la Peña Rubio.

Al producirse el desembarco del yate Granma, Lidia es ya una mujer de unos 40 años y decide sumarse al Ejército Rebelde para materializar sus anhelos de ver a Cuba libre y soberana, y lo hace como mensajera bajo las órdenes del Comandante Ernesto Che Guevara, misión en la que puso a prueba su serenidad, habilidad y valor a toda prueba para enfrentar los riesgos de tan importante tarea.

De ella dijo el Che: “Dentro del Ejército Rebelde, entre los que pelearon y se sacrificaron en aquellos días angustiosos, vivirá eternamente la memoria de las mujeres que hacían posible con su riesgo cotidiano las comunicaciones por toda la Isla y entre todas ellas, para nosotros, para los que estuvimos en el frente número uno y personalmente para mí, Lidia ocupa un lugar de preferencia”.

Casa museo donde vivió parte de su niñez Lidia Doce, en Mir. Foto: D. PozoCasa museo donde vivió parte de su niñez Lidia Doce, en Mir. Foto: D. PozoLidia resulta capturada en La Habana, cuando cumplía una misión junto a su compañera Clodomira Acosta Ferrals, al ser delatada la casa en que permanecían en compañía de otros jóvenes revolucionarios, que fueron vilmente asesinados por la policía.

Las dos valerosas mujeres son sometidas a interrogatorios y crueles torturas y finalmente asesinadas por sicarios de la tiranía el 17 de septiembre de 1958, quienes hundieron sus cuerpos en el mar sin que lograran obtener de ellas ninguna información comprometedora.

La casa donde vivió desde su infancia en el poblado de Mir, municipio de Calixto García, en la provincia de Holguín, es hoy un museo, perteneciente al complejo histórico IV Frente Simón Bolívar, que atesora en la memoria del pueblo cubano el recuerdo de Lidia Doce Sánchez, una de sus más heroicas, valerosas y dignas hijas.

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