Entre los momentos más importantes de la histórica invasión de Oriente a Occidente durante la guerra de 1895 desde que partiera el 22 de octubre desde Mangos de Baraguá y antes de adentrarse en territorio camagüeyano, estuvo el que ocurrió los días 30 y 31 del propio mes en Mala Noche, al sur del hoy holguinero municipio de Calixto García.
La prefectura mambisa, célula básica de la organización civil de La República en Armas existente allí desde la guerra grande y bajo el mando del capitán Justo Magín Valdés, dio la bienvenida a la tropa mambisa; en ella aguardaban las huestes holguineras que se incorporarían a la travesía hasta el occidente de la isla.
Entre los holguineros se encontraban el catalán Jose Miró Argenter, quien el 24 de febrero había escogido el propio lugar para el alzamiento de la jurisdicción de Holguín en la también conocida guerra necesaria y designado por Maceo jefe de su Estado Mayor, además de Dositeo Aguilera, quien junto a Enrique Loynaz, compusiera la letra y la música del Himno Invasor.
En Mala Noche pernoctaron y fueron agasajados en una fiesta donde se bailo tomó canchanchara, bebida preparada a base de aguardiente y miel de abejas en medio de un ambiente puramente campesino, y se cuenta que hasta una bella historia de amor se comenzó a tejer entre el capitán Enrique Loynaz y la lugareña Consuelo Álvarez Valdés, sobrina del prefecto.
Allí se reorganizó la columna oriental y en la mañana del día 31 partieron con nuevos bríos y pertrechos suministrados, camino a las llanuras del Camagüey.
Pioneros y vecinos de Mala Noche recordaron un acontecimiento que 120 años atrás llenó de gloria a los mambises cubanos. La invasión de oriente a occidente fue calificada como el hecho militar de su tipo más trascendental en Latinoamérica en todo el siglo XIX.
