Monumento a Antonio Maceo en la ciudad de Holguín. Foto tomada de radioangulo.cuUnidos en su posición patriótica y fuerza de pensamiento para reconocer el peligro que asecha a nuestros pueblos, quiso la casualidad que dos de las más importantes figuras de la historia de Cuba y América vieran la luz en una misma fecha de siglos diferentes.
El 14 de junio de 1845 nace en la oriental finca La Delicia, San Luis, Antonio Maceo Grajales quien recibió los destellos de patriotismo y amor, forjados entre Marcos Maceo y Mariana Grajales.
El padre, experto soldado de las luchas independentistas de América, y su madre, de origen dominicano, se unen en tertulias para contar a sus hijos de las contiendas en Venezuela y de las gestas libertarias en Haití.
En el hogar de los Maceo Grajales, bajo la guía moral de Mariana, se respira un ambiente sosegado de felicidad y de amor. El ejemplo familiar trasmite patriotismo y rechazo a quien la oprime, tal es así que 48 horas después del repique de La Demajagua, Antonio Maceo, con sólo 23 años, convierte su mejor caballo en corcel de guerra desde las filas del naciente Ejército Libertador.
Otro 14 de junio, pero de 1928, vio la luz en las estribaciones del Rosario, Argentina, Ernesto Guevara de la Serna, quien desde pequeño aprendió amar los arroyos, los árboles y las aves.
Se hizo médico, pensando en ser más útil a los que siempre quiso: los humildes, y luchando contra el asma que padeció forjó su carácter para vencer debilidades y flaquezas, signos que lo convierten por sus prácticas internacionalistas como el Guerrillero Heroico.
Fuerza en la mente para recocer los peligros que representan para nuestros pueblos la naturaleza imperialista distinguen a Maceo y Che, y armados de valor y de ideas se yerguen paradigmas en la lucha por la plena independencia de nuestros pueblos de América.
