El 24 de agosto de 1879 se levantó en armas el brigadier Belisario Grave de Peralta, secundado por el teniente coronel Cornelio Rojas, los comandantes Remigio Almaguer y Luis Hechavarría, y unos 200 hombres, en el lugar conocido por San Lorenzo, cerca del Río La Rioja, del actual municipio holguinero de Calixto García, donde se pronunció el Grito de Independencia o Muerte.
En la elección del lugar influyeron: el conocimiento que tenían de la región los insurrectos involucrados, el incondicional apoyo de los vecinos y su ubicación a prudencial distancia de Holguín.
Con la Guerra Chiquita, denominada así esta contienda por su corta duración, en los campos cubanos volvieron a escucharse los disparos redentores, que pretendían conquistar la verdadera paz con independencia y abolición de la esclavitud, que se habían frustrado con el Pacto del Zanjón; comenzaba una nueva etapa liberadora del pueblo cubano.
Las experiencias de los preparativos y el desarrollo de la conspiración constituyeron una importante enseñanza para todo el proceso de organización de la ?guerra necesaria? que sería preparada por José Martí y el Partido Revolucionario Cubano.
Pese a su corta duración, hasta diciembre de 1880, la Guerra Chiquita constituyó un momento imprescindible de la historia patria, pues demostró la validez del ideal independentista y la inquebrantable decisión del pueblo cubano de obtener su emancipación.
