mella.jpgJulio Antonio Mella es de esos hombres que con el tiempo se agigantan, y su legado permanece vivo, actual y consecuente con sus ideales; tampoco envejece su figura que lo muestra eternamente joven.

Este 10 de enero arribamos al aniversario 86 de su asesinato en México en 1929, cuando balas a sueldo del tirano Gerardo Machado, truncaron la vida de quien dedicó su breve pero intensa existencia a la Revolución, que es decir, a la causa de la libertad de su amada patria.

Mella sobresalió en las luchas estudiantiles y también como deportista; pero incuestionablemente descolló como un líder revolucionario, en cuya trayectoria ejemplar se incluyen ser fundador de la Universidad Popular "José Martí" y del primer Partido Marxista-Leninista de Cuba, junto a su compañero de luchas Carlos Baliño.

Por si fuera poco, a Mella hay que atribuirle también el mérito de haber sido un relevante dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que mucho hizo conduciendo a los estudiantes por las sendas de batalla contra la opresión en Cuba.

Cuentan los historiadores que al sentirse herido expresó: "Muero por la Revolución" y consumado el hecho, pasó de ser un valiente y activo combatiente a un símbolo y bandera para continuar en el combate, inspirando en sus seguidores nuevas batallas por la justicia y la victoria.

 

Hasta después de muertos somos útiles, afirmó con absoluta certeza Julio Antonio Mella, ese ejemplo imperecedero para la juventud cubana, la cual se nutre de sus enseñanzas y su legado para mantenerlo eternamente vivo.

Ese homenaje permanente a Julio Antonio Mella se expresa por parte de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), al situar su efigie, junto a las de Camilo y el Che, en el emblema que identifica a la Organización Juvenil. Es una manera sencilla de rendir honor a quien honor merece