Exposición de libros dedicados a Martí, en la escuela secundaria básica de Buenaventura. Foto: Iraldo Leyva.La Guerra de los Diez Años tuvo su desenlace con la firma del bochornoso Pacto del Zanjón; muchos de los más dignos mambises no se resignaron a una patria bajo el yugo colonial español y la esclavitud, objetivo que no logró esa contienda iniciada por Carlos Manuel de Céspedes.
José Martí Pérez, quien ya había expresado sus ideales independentistas y su capacidad de líder, estuvo identificado desde un inicio con las causas del fracaso de la Guerra Grande, entre ellas la falta de unidad de los patriotas en la manigua redentora.
Una gran parte de las fuerzas sociales que apoyaban la Guerra Necesaria se encontraban en el exilio, con quien Martí debió conciliar intereses en el logro de la unidad entre viejos y nuevos pinos.
Inconvenientes de todo tipo encontró el Maestro, al punto de entrar en contradicciones con algunos de los principales jefes militares de la anterior contienda, pero jamás declinó en su empeño de unidad para lo cual fundó el Partido Revolucionario Cubano.
Luego vino el fracaso de la expedición de La Fernandina lo que le permitió a Martí reafirmar la imperiosa necesidad de iniciar la Guerra Necesaria y desde la emigración promueve el regreso de los principales jefes militares al campo independentista.
Convencido del significado de su presencia en la manigua insurrecta y los riesgos que su decisión entrañaba, arriba a las costas del sureste oriental junto a Gómez y otros combatientes el 11 de abril de 1895.
De cara al Sol, 38 días después del arribo por Playitas de Cajobabo, el 19 de mayo cae el líder indiscutible de la Guerra Necesaria, a sólo 42 años de su nacimiento el 28 de enero de 1853.
La muerte anticipada de Martí, a poco más de dos meses del inicio de la contienda, significó una pérdida irreparable para el desenvolvimiento de la Guerra Necesaria; en Dos Ríos se sembraron, en fértil suelo, las ideas que germinaron en 1953 con el asalto al Cuartel Moncada.
Martí dejó en Dos Ríos el legado de la continuidad de la obra para quienes les correspondería materializar la continuidad de la lucha contra el tirano, ideal que le correspondió seguir a la Generación del Centenario, liderada por Fidel Castro Ruz.
El 28 de enero se le rinde tributo al niño de célebre inteligencia, al joven intrépido y al más universal de los cubanos, cuya obra lo convirtieron en prócer de nuestra identidad y Héroe Nacional de Cuba.