El encuentro sirvió para demostrar lo flojito que están los españoles, así escribía desde Mala Noche, al día siguiente del combate, Calixto García al presidente de la República en Armas Salvador Cisneros Betancourt.
No fue un encuentro casual como todo indica, la tarde del 30 de junio de 1896 el entonces jefe de la jurisdicción de Holguín durante la guerra contra el colonialismo español, llegaba a la subprefectura de Las Mantecas como lo había hecho otras veces, incluso durante la contienda anterior, allí es recibido y en la noche se le ofrece una fiesta a él y su tropa.
En medio del jolgorio es informado de que por la zona de La Caridad, distante a unos 12 kilómetros de donde se encontraba, avanzaba una fuerte columna española equipada con las tres armas y cerca de 1 500 hombres, inmediatamente da instrucciones y dos hombres parten a observar.
Luego en las primeras horas de la madrugada del día primero parte y decide preparar una emboscada en el lugar conocido por Los Moscones, distante a unos 7 kilómetros de Mala Noche, la principal prefectura mambisa de toda la zona por la parte sur por donde los españoles no solían transitar con tanta libertad. Aprovecha la topografía y espera la fuerte columna enemiga. El combate se inicia cerca de las seis de la mañana y se extiende por casi cinco horas. Tras la sorpresa inicial dicha columna se repliega y decide retirarse hacia el norte buscando a San Agustín de Aguarás, zona de refugio de las fuerzas españolas.
Varios fueron los soldados heridos y los pertrechos de guerra abandonados en el lugar. Terminada la acción que no causó estragos a los insurrectos, Calixto decide trasladarse hasta la prefectura de Mala Noche, allí acampa y al día siguiente escribe una carta al presidente informándole de los acontecimientos.
Hoy se cumplen 120 años de lo que se considera, entre otras tantas, la más importante acción combativa que tuvo lugar en la geografía del hoy municipio que se honra con el nombre del general de las tres guerras, del cuarto hombre de nuestras gestas emancipadoras contra el yugo colonial español, del que al decir de Martí no necesitaba encomio porque llevaba su historia en su frente herida.
