Queda para la historia la imagen en la que el entonces Comandante de División Raúl Castro Ruz, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la República de Cuba, intercambiaba la gorra de Sargento de las FAR de Alfredo Luis Fuentes, con el sombrero de yarey del miembro de la columna juvenil del centenario Walter Pupo, y al alzarles los brazos, en gesto simbólico, dejaba creado el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT).Queda para la historia la imagen en la que el entonces Comandante de División Raúl Castro Ruz, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la República de Cuba, intercambiaba la gorra de Sargento de las FAR de Alfredo Luis Fuentes, con el sombrero de yarey del miembro de la columna juvenil del centenario Walter Pupo, y al alzarles los brazos, en gesto simbólico, dejaba creado el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT).El 3 de agosto de 1973 se constituyó el Ejército Juvenil del Trabajo, que a lo largo de estos años ha sido no solo una escuela formadora de trabajadores y combatientes, sino que ha cumplido de forma decisiva con el desarrollo de importantes tareas de la producción y los servicios.

El EJT surgió de la fusión de la Columna Juvenil del Centenario, un contingente de la Unión de Jóvenes Comunistas que en 1968 partió a apoyar el desarrollo en los entonces despoblados campos de Camagüey, con las unidades de infantería permanente de las FAR, movilizadas también hacia las tierras agramontinas con igual propósito.De esas fuerzas surgió aquel ejército, formado para cumplir las misiones propias de un cuerpo armado y otras que para nada se inscriben en el convencional pensamiento militar.

 

 

Adondequiera que han llegado con su fuerza y su organización han mostrado resultados productivos y dado ejemplo de disciplina y exigencia, como se les aprecia ahora en trascendentes tareas, entre ellas el decisivo apoyo a la reconstrucción del sistema ferroviario.