“¡O libres para siempre o batallando siempre hasta ser libres!” fueron sus palabras de mayo de 1880 en el Cuartel General. Mucho había pasado ya desde el 4 de agosto de 1839, fecha de nacimiento del intrépido Calixto García Iñiguez. Para la época, ya había conspirado contra el régimen colonialista en la Isla, secundado a Carlos Manuel de Céspedes en el alzamiento de la Demajagua y destacado por su capacidad organizativa y de mando.
En ascenso sería siempre su carrera militar, pues ya en el propio 1869 fue ascendido a General de Brigada y solo tres años más tarde obtendría el grado de Mayor General. Así, en 1873, comenzó a dirigir el Departamento Oriental de Cuba del Ejército Libertador.
Cuentan las historias que nada lo impulsaba más que la lucha contra el anexionismo y la esclavitud. Por eso, cuando en agosto de 1874 conoció de conversaciones en Manzanillo que no tenían como fundamento la absoluta independencia de la Isla y la abolición de la esclavitud, Calixto García marchó hacia aquel territorio para expresar su inconformidad.
Durante la acción, sus fuerzas fueron sorprendidas y él fue hecho prisionero, en grave estado de salud, pues había intentado acabar con su vida antes que caer en manos del enemigo.
Sufrió deportación en España, pero también impulsó la lucha por la independencia en el exterior. Muy conocida es su actividad frente al Comité Revolucionario Cubano de Nueva York, mediante el cual se organizaba un nuevo intento de lucha armada, conocido luego como “Guerra Chiquita”.
Nuevamente, el Mayor General tendría que aceptar la derrota, pues esta insurrección fracasaría debido a contradicciones que no permitían el triunfo de las acciones y la unidad de sus participantes. Pero no habría de conformarse el holguinero. Otra vez en cárceles españolas, sus pensamientos no se apartarían de la independencia de Cuba. Allí estudió los mejores manuales de arte militar, leyó textos de Filosofía, Derecho y se mantuvo informado acerca de la labor organizativa de Martí para la próxima contienda. Tiempo después, Calixto García lograría llegar a las costas cubanas por Baracoa, el 24 de marzo de 1896.
Así, el conocido “General de las Tres Guerras”, entró en acción en la gesta de 1895, encomendándosele la dirección del Departamento Oriental. Su conocimiento y destreza militares fueron puestas de manifiesto en los combates de Guáimaro, Victoria de Las Tunas y Guisa. En estas acciones, destacó por ser el primer general cubano que empleó la artillería con eficacia.
Entonces, tras la muerte de Antonio Maceo, Calixto García ocuparía nada más y nada menos que el puesto de Lugarteniente General del Ejército Libertador, bajo el mando directo de Máximo Gómez.
Pero luego habría de hacerse realidad la frase: “Tenemos... que demostrar a los americanos que el Ejército Libertador tiene plena conciencia de su misión y sus derechos. De ahí y para demostrarles nuestra corrección he decidido, de acuerdo con todos los jefes y oficiales a mis órdenes que ninguna fuerza libertadora debe entrar en Santiago mientras no llegue el momento en que las autoridades genuinamente cubanas sean las que rijan los destinos de la ciudad”. Esta fue su declaración del 17 de julio de 1898, a las puertas de la intervención norteamericana en la contienda militar cubana frente a España. No podía someterse la libertad de Cuba al entrometimiento de extranjeros.
Sin embrago, la muerte le sorprendió en Estados Unidos, mientras cumplía una misión diplomática, el 11 de diciembre de ese mismo año, sin rendir armas ni descansar cuando la mayoría perdía las esperanzas en libertar a Cuba.
“Pocas personalidades en nuestra historia, tuvieron una vida tan brillante y un final tan amargo, como el General Calixto García Íñiguez quien, luego de más de 30 años de intensa y fecunda actividad patriótica, llegó al fin de su existencia en tierra extraña y hostil, en el país que lo había herido y humillado...”, expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 11 de diciembre de 1980, en su ciudad natal.
Después de casi dos centurias de su nacimiento, su personalidad inspira y reta a los holguineros a construir una sociedad mejor.