El 12 de agosto de 1933 fue testigo del fin de la dictadura impuesta en Cuba por Gerardo Machado. Atrás quedaban ocho años de represión extrema contra el pueblo y un país golpeado duramente por el saqueo de sus riquezas, y los efectos profundos de la crisis capitalista de entonces.
El duelo a muerte entre el pueblo cubano y el dictador bautizado con el seudónimo del “Azno con Garras” culminó como resultado de la huelga general protagonizada por el movimiento popular, con los estudiantes en la vanguardia, fuerzas combinadas que obligaron a huir al sanguinario tirano a pesar del apoyo del gobierno imperial del norte.
El periodo de 1925 a 1933, gobernado por Gerardo Machado, dejó en el pueblo cubano pérdidas irreparables de varios de sus mejores hijos, entre los que se encuentran Julio Antonio Mella, y Rafael Trejo, patriotas reconocidos dentro y fuera de la isla.
En los años 30 del siglo pasado, la juventud cubana, junto al pueblo, mostró todas sus potencialidades revolucionarias y antimperialistas contra los desmanes corruptos de los gobernantes de turno de la república mediatizada impuesta por los Estados Unidos.
Con el fin de la dictadura de Gerardo Machado, en aquella república a medias, se asistía al momento de la crisis política que abrió al país las posibilidades de emprender un nuevo camino, sin embargo no se produjo un giro en el contenido del poder, al no lograr el movimiento popular y sus dirigentes imponerse a ese nivel y hubo que esperar al Moncada, al desembarco del Granma, al Ejercito Rebelde, en la Sierra Maestra; y al primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución cubana liderada por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro.
