José Antonio Echeverría Bianchi es un ejemplo de cubano digno y comprometido con las causas más nobles.
Nacido en el seno de una familia acomodada en Cárdenas, Matanzas, desde edades tempranas mostró un profundo carácter antiimperialista y vocación de justicia social que lo distinguió toda su vida.
Sus hazañas más notables estuvieron ligadas a sus estudios universitarios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana. Fue considerado uno los principales líderes opositores de la dictadura de Fulgencio Batista, a quien se enfrentó con todas sus fuerzas, hasta caer el 13 de marzo de 1957 mientras intentaba ajusticiar al tirano en su propia madriguera en el Palacio Presidencial.
Como dirigente estudiantil trascendió por su activa labor al frente de la Federación Estudiantil Universitaria y posteriormente como fundador del Directorio Revolucionario, considerado el brazo armado de la organización estudiantil.
Era un joven rebelde y defensor de la conciencia nacional tal como lo definió en la declaración de los Principios de la FEU.
A 87 años de su natalicio, su legado es esencia para los cubanos de hoy que continúan firmes haciendo frente a quienes intentan adueñarse de la patria.

