Hoy 6 de julio, cuando se cumplen 37 años de la desaparición física de Raúl Roa García, el pueblo cubano lo recuerda con cariño, respeto y admiración por defender la justicia, los principios y la libertad de su pueblo en las tribunas del mundo.
Conocido como el Canciller de la Dignidad, sobrenombre que ganó en San José de Costa Rica, a finales de 1960, al denunciar de manera contundente la eminente agresión de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra Cuba, reclamos que hizo ante la prostituida Organización de Estados Americanos, y que nunca encontraron apoyo alguno.
Hasta nuestros días trasciende la oratoria de aquel intelectual comprometido con la Revolución, para con satisfacción rememorar la épica batalla verbal durante las jornadas gloriosas de Girón contra la diplomacia yanqui, cuando literalmente vapuleó y refutó todas las mentiras estadounidenses, demostrando que la invasión por Bahía de Cochinos había sido organizada y entrenada por la CIA con la complicidad de gobiernos títeres centroamericanos.
En la Organización de Naciones Unidas vibró siempre con fuerza la voz de Raúl Roa, para librar las batallas en defensa del hermano pueblo vietnamita, y de todos los oprimidos en los continentes de Asia, África y América Latina.
El Canciller de la Dignidad no defraudó nunca su estirpe mambisa y se identificó siempre como un revolucionario cabal de su tiempo, junto a Fidel y la Revolución.