Historia

cuba constitucion guaimaroLa Constitución de Guáimaro se firmó un día como hoy y entró en vigor el 5 de junio de 1940, o sea, que se van a cumplir 79 años de su proclamación.

Esa Constitución poseía un carácter progresista para su época, dado el alcance social de los conceptos que introdujo como la igualdad entre todos los cubanos, junto al carácter ilegal y reprochable de toda discriminación por motivo de raza, sexo, color o clase, y cualquiera otra nociva a la dignidad humana.

De igual manera reconocía al trabajo como derecho inalienable del individuo, y el artículo 66 que restringía a ocho horas la jornada máxima de trabajo.

Sin embargo, una gran parte de las disposiciones complementarias imprescindibles para llevar a la práctica lo estipulado por esta Carta Magna, jamás obtuvo la aprobación de la Cámara de Representantes ni del Senado, cuyos integrantes en su mayoría representaban los intereses de la burguesía y los latifundistas. La misma fue derogada por el dictador Fulgencio Batista en 1952.

No obstante, los cubanos tenemos una historia de la cual estamos orgullosos. De la misma se han nutrido nuestras constituciones como la de 1976 que ahora, con la aprobada este año, se deroga para dar paso a una Carta Magna ratificada en referéndum popular, proceso jamás realizado en el mundo y que demuestra la democracia socialista.

Tenemos una nueva ley de leyes, hay que leerla detenidamente luego de su publicación porque nos acostumbramos a pensar que por vivir en un país socialista donde el respeto a la dignidad del hombre es lo más preciado, no nos haría falta su estudio, su análisis.

Nada más alejado de la realidad. Debemos acercarnos a ella, en todos sus títulos y capítulos y entender, como se expresa en uno de sus principios fundamentales, que Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.

Pero debe quedar claro que para reclamar nuestros derechos primero tenemos que conocerlos al tiempo que cumplir con nuestros deberes soberanos. Hay que insistir en la importancia de la nueva carta magna, no porque la hayamos aprobado es el punto final. A partir de aquí se produjo un ejercicio legislativo con la presencia activa de juristas y diputados que intervienen en el mismo tras la aprobación en el país de la nueva Carta Magna.

Como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel, que se han identificado un poco más de 70 normas jurídicas, que debemos desarrollar, actualizar o modificar, y para eso necesitamos una intensidad de trabajo tremenda.

Ahí está nuestra nueva Carta Magna, salida de la expresión del pueblo, no conozco país o gobierno alguno que haya tomado el interés de que sea su pueblo el principal protagonista de las propuestas de cambio, omisión y adición de ideas en una Constitución. Sin asomo de nacionalismo, no tengo información de caso alguno.

Estas son otras épocas, si tuvimos una constitución como la de 1940, progresista para su tiempo, la de ahora, la de nuestro Estado Socialista se adecua a nuestras realidades y declara nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República este presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí:

"Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".

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