Quién puede discutir que vivir un siglo, es un hecho poco común. Quién puede negar, que llegar a la cifra de 108 años, más que una rareza, es un privilegio, sobre todo, si la persona en cuestión, mantiene plena vitalidad.
Jesús Hernández López, más conocido por ?Chucho?, pudiera ser el más longevo habitante de este municipio holguinero de Calixto García. Hasta su casa, en el reparto Vista Alegre, de la ciudad de Holguín, nos llegamos hace unos días, con el propósito de conocer detalles sobre el añejo calixteño, he aquí, parte de su valioso testimonio.
PERIODISTA: ¿Cómo fue su niñez?
J.H.L: ?Muy humilde, muy tranquila?.
P: ¿Y pudo estudiar?
J.H.L: ?Sí, fui varios cursos a una escuela pública que había?.
P: ¿Recuerda a su primer maestro?
J.H.L: ?Cómo no, eso nunca se me va a olvidar, ni aunque llegue a 120 años. El maestro que me enseñó a leer y escribir, era de Holguín y se llamaba Osvaldo Angulo?.
P: ¿Tenían muchas diversiones?
J.H.L: ?Muy pocas, los que podíamos estudiar, éramos agraciados porque aunque la escuela era para todos, muchos niños tenían que trabajar para ayudar a la familia?.
P: ¿Y jugaban a la pelota?
J.H.L: ?Cuando joven la jugué, yo jugaba en primera base y bateaba largo?.
P: ¿Recuerda a algunos compañeros del equipo?
J.H.L: ?A quien recuerdo bien era al director, se llamaba Pepe Molina?.
P: ¿Trabajó mucho en su juventud?
J.H.L: ?En mi juventud y en casi toda mi vida, fíjese que me jubilé con 80 años y por indicación médica, porque yo no quería?.
P: ¿Qué trabajos desempeñó?
J.H.L: ?Bueno, ya a los 11 años ayudaba a mi padre a ordeñar las vacas, porque él tenía una finquita. Al morir, me quedé con la tierra, haciendo todos los trabajos que se hacen en el campo, arar, sembrar, chapear. Hubo tiempos malos donde tuve que coger una mocha y salir a buscar dónde picar caña. También tiré plátanos y frutas en carreta de bueyes?.
P: Pero ya cuando eso, se había inaugurado la Carretera Central, ¿es cierto que usted trabajó en su construcción?
J.H.L: ?Trabajé en el tramo de Las Parras a Jagüeyes, primero haciendo zanjas y después, el capataz, de apellido Carballo, me pasó, junto con cuatro gallegos, a fijar los bloques de piedra a mandarriazos, era dura la faena?.
P: ¿Cuándo se mudó para la ciudad de Holguín?
J.H.L: ?En 1957, poco antes del triunfo de la Revolución. Cuando se produce el triunfo me incorporé a una granja agropecuaria y, por primera vez, tuve un sindicato. De ahí, un amigo me pidió que trabajara en su bar y cuando la intervención, me dejaron de administrador?.
P: ¿Y qué sucedió después?
J.H.L: ?Después me pasaron para la pizzería Roma, de aquí de Holguín, y allí me hice Maestro pizzero, profesión en la que laboré hasta 1982, cuando sufrí una isquemia y los médicos recomendaron que me jubilara. Yo no quería y mira, han pasado casi 30 años y aquí estoy ?vivito y coleando? y fuerte?.
P: Usted cumplió 108 años el pasado 6 de enero y su esposa Isabel Peña Leyva, cumplirá en noviembre el siglo de existencia, ¿a qué atribuye tanta longevidad?
J.H.L: ?Mire, la vida hay que llevarla sin excesos, con tranquilidad y mucho respeto, alimentarse correctamente y evitar las malas noches?.
P: ¿Cuántos años de matrimonio?
J.H.L: ?Saque cuentas, nos casamos en 1928 y estamos en el 2010?.
El amor no pierde la esencia entre Isabel y Jesús. Fotos: AutorP: Justamente 82 años de relación matrimonial, que si no es un récord es un tremendo average. ¿Cuál es la fórmula para lograrlo?
J.H.L: ?Sobre todo mucho respeto y comprensión mutua. Saber compartir lo bueno y lo malo. Mire, cuando yo perdí a mi madre santa, le dije, Isabel, ahora eres tú mi segunda madre, y así ha sido?.
P: A propósito, ¿cómo eran los noviazgos en aquella época?
J.H.L: ?Cuando aquello las muchachas usaban unos vestidos a los tobillos, ni las rodillas se las podía ver, ni tocadera de manos, nada de eso?.
P: No es como ahora, ¿verdad?
J.H.L: ¡Que va!, ahora hay más libertad, más civilización, según entiendo yo, porque el país estaba muy atrasado y ahora tenemos muchos adelantos, los modales de antes eran de mucho respeto y hoy no?.
P: De sus diez hijos, la mitad son hembras y casadas todas, ¿no hubo problemas con los novios?
J.H.L: ?Yo tuve suerte, porque mis cinco hijas me las sacaron de la casa, casadas por papeles, con el mayor respeto. Siempre les aclaré a todas que pensaran bien antes de dar el sí, y las visitas son en la sala y nada de despedidas en la puerta y menos en el portal, así era entonces, hoy se dice que era atraso, yo pienso que era orden.
P: ¿Qué me dice de las decenas de nietos, biznietos y tataranietos?
J.H.L: ?Son como hijos todos, figúrese son la familia de mis propios hijos, se quieren igual y, tal vez, más?.
P: ¿Es cierto que todavía se da sus traguitos?
J.H.L: ?Siempre me gustó el licor, pero sin exceso, ni todos los días, y sí, me sigo dando el traguito, casi todos los sábados, compro media botellita y la comparto con un hijo o un nieto?.
P: ¿Qué otras cosas le apasionan?
J.H.L: ?El café no puede faltar, a cada rato me doy un traguito y también me gusta ver el Noticiero del Mediodía y la Mesa Redonda, para estar actualizado y que no me cuenten, aunque últimamente me están fallando los oídos y tengo que acercarme demasiado al televisor?.
P: ¿Qué significa San Agustín de Aguarás para ?Chucho? Hernández?
J.H.L: ?Lo más grande es mi pueblo, mis amistades, ese es un pueblo muy familiar, chiquito, pero unido y de familias muy respetuosas?.
P: ¿Hasta cuándo tendremos la dicha de contar con ?Chucho? en la faz de la tierra?
J.H.L: ?Yo creo que eso es asunto de Dios, porque yo soy creyente, mire, le digo algo, cuando te toque la muerte, no busques puerta por donde escaparte, porque las puertas están cerradas y las llaves las tiene la muerte, es decir, cuando te toque irte, no hay médico que te salve, lo mejor es vivir sin pensar que un día morirás?.
Quién puede discutir que vivir un siglo, es un hecho poco común. Quién puede negar, que llegar a la cifra de 108 años, más que una rareza, es un privilegio, sobre todo, si la persona en cuestión, mantiene plena vitalidad.
Jesús Hernández López, más conocido por ?Chucho?, pudiera ser el más longevo habitante de este municipio holguinero de Calixto García. Hasta su casa, en el reparto Vista Alegre, de la ciudad de Holguín, nos llegamos hace unos días, con el propósito de conocer detalles sobre el añejo calixteño, he aquí, parte de su valioso testimonio.
PERIODISTA: ¿Cómo fue su niñez?
J.H.L: ?Muy humilde, muy tranquila?.
P: ¿Y pudo estudiar?
J.H.L: ?Sí, fui varios cursos a una escuela pública que había?.
P: ¿Recuerda a su primer maestro?
J.H.L: ?Cómo no, eso nunca se me va a olvidar, ni aunque llegue a 120 años. El maestro que me enseñó a leer y escribir, era de Holguín y se llamaba Osvaldo Angulo?.
P: ¿Tenían muchas diversiones?
J.H.L: ?Muy pocas, los que podíamos estudiar, éramos agraciados porque aunque la escuela era para todos, muchos niños tenían que trabajar para ayudar a la familia?.
P: ¿Y jugaban a la pelota?
J.H.L: ?Cuando joven la jugué, yo jugaba en primera base y bateaba largo?.
P: ¿Recuerda a algunos compañeros del equipo?
J.H.L: ?A quien recuerdo bien era al director, se llamaba Pepe Molina?.
P: ¿Trabajó mucho en su juventud?
J.H.L: ?En mi juventud y en casi toda mi vida, fíjese que me jubilé con 80 años y por indicación médica, porque yo no quería?.
P: ¿Qué trabajos desempeñó?
J.H.L: ?Bueno, ya a los 11 años ayudaba a mi padre a ordeñar las vacas, porque él tenía una finquita. Al morir, me quedé con la tierra, haciendo todos los trabajos que se hacen en el campo, arar, sembrar, chapear. Hubo tiempos malos donde tuve que coger una mocha y salir a buscar dónde picar caña. También tiré plátanos y frutas en carreta de bueyes?.
P: Pero ya cuando eso, se había inaugurado la Carretera Central, ¿es cierto que usted trabajó en su construcción?
J.H.L: ?Trabajé en el tramo de Las Parras a Jagüeyes, primero haciendo zanjas y después, el capataz, de apellido Carballo, me pasó, junto con cuatro gallegos, a fijar los bloques de piedra a mandarriazos, era dura la faena?.
P: ¿Cuándo se mudó para la ciudad de Holguín?
J.H.L: ?En 1957, poco antes del triunfo de la Revolución. Cuando se produce el triunfo me incorporé a una granja agropecuaria y, por primera vez, tuve un sindicato. De ahí, un amigo me pidió que trabajara en su bar y cuando la intervención, me dejaron de administrador?.
P: ¿Y qué sucedió después?
J.H.L: ?Después me pasaron para la pizzería Roma, de aquí de Holguín, y allí me hice Maestro pizzero, profesión en la que laboré hasta 1982, cuando sufrí una isquemia y los médicos recomendaron que me jubilara. Yo no quería y mira, han pasado casi 30 años y aquí estoy ?vivito y coleando? y fuerte?.
P: Usted cumplió 108 años el pasado 6 de enero y su esposa Isabel Peña Leyva, cumplirá en noviembre el siglo de existencia, ¿a qué atribuye tanta longevidad?
J.H.L: ?Mire, la vida hay que llevarla sin excesos, con tranquilidad y mucho respeto, alimentarse correctamente y evitar las malas noches?.
P: ¿Cuántos años de matrimonio?
J.H.L: ?Saque cuentas, nos casamos en 1928 y estamos en el 2010?.
P: Justamente 82 años de relación matrimonial, que si no es un récord es un tremendo average. ¿Cuál es la fórmula para lograrlo?
J.H.L: ?Sobre todo mucho respeto y comprensión mutua. Saber compartir lo bueno y lo malo. Mire, cuando yo perdí a mi madre santa, le dije, Isabel, ahora eres tú mi segunda madre, y así ha sido?.
P: A propósito, ¿cómo eran los noviazgos en aquella época?
J.H.L: ?Cuando aquello las muchachas usaban unos vestidos a los tobillos, ni las rodillas se las podía ver, ni tocadera de manos, nada de eso?.
P: No es como ahora, ¿verdad?
J.H.L: ¡Que va!, ahora hay más libertad, más civilización, según entiendo yo, porque el país estaba muy atrasado y ahora tenemos muchos adelantos, los modales de antes eran de mucho respeto y hoy no?.
P: De sus diez hijos, la mitad son hembras y casadas todas, ¿no hubo problemas con los novios?
J.H.L: ?Yo tuve suerte, porque mis cinco hijas me las sacaron de la casa, casadas por papeles, con el mayor respeto. Siempre le aclaré a todas que pensaran bien antes de dar el sí, y las visitas son en la sala y nada de despedidas en la puerta y menos en el portal, así era entonces, hoy se dice que era atraso, yo pienso que era orden.
P: ¿Qué me dice de las decenas de nietos, biznietos y tataranietos?
J.H.L: ?Son como hijos todos, figúrese son la familia de mis propios hijos, se quieren igual y tal ves, más?.
P: ¿Es cierto que todavía se da sus traguitos?
J.H.L: ?Siempre me gustó el licor, pero sin exceso, ni todos los días, y sí, me sigo dando el traguito, casi todos los sábados, compro media botellita y la comparto con un hijo o un nieto?.
P: ¿Qué otras cosas le apasionan?
J.H.L: ?El café no puede faltar, a cada rato me doy un traguito y también me gusta ver el Noticiero del Mediodía y la Mesa Redonda, para estar actualizado y que no me cuenten, aunque últimamente me están fallando los oídos y tengo que acercarme demasiado al televisor?.
P: ¿Qué significa San Agustín de Aguarás para ?Chucho? Hernández?
J.H.L: ?Lo más grande es mi pueblo, mis amistades, ese es un pueblo muy familiar, chiquito, pero unido y de familias muy respetuosas?.
P: ¿Hasta cuándo tendremos la dicha de contar con ?Chucho? en la faz de la tierra?
J.H.L: ?Yo creo que eso es asunto de Dios, porque yo soy creyente, mire, le digo algo, cuando te toque la muerte, no busques puerta por donde escaparte, porque las puertas están cerradas y las llaves las tiene la muerte, es decir, cuando te toque irte, no hay médico que te salve, lo mejor es vivir sin pensar que un día morirás?.
