Entre las tantas anécdotas e historias que singularizan y, sobre todo, humanizan a Camilo Cienfuegos Gorriarán y que más me llamaron la atención cuando estudié su vida y su obra, está un escrito que hiciera en una carta a sus padres cuando muy joven se fue a los Estados Unidos en busca de mejoras económicas. Así les comentó Camilo: “Esto está que se lo regalo a cualquiera”.
Casi era un adolescente cuando vivió aquella experiencia que lo marcó para toda la vida. Allí en los Estados Unidos supo de los preparativos de Fidel Castro en México para venir a luchar por Cuba contra aquellos desmanes que le hicieron migrar al norte brutal.
Tras sobrevivir la odisea de Alegría de Pío, comenzaron los primeros enfrentamientos en la Sierra Maestra, las armas eran pocas y había que arrebatárselas al enemigo, en ello, sobresalía Camilo. Era el primero en todo, el soldado más valiente, temerario y arriesgado.
Consolidado el accionar en La Sierra se le envía al llano a organizar y cohesionar las fuerzas que allí operaban. En las llanuras del Cauto se ganó la admiración y simpatía de todos, hasta juegos de pelota organizaba con los vecinos.
Al regresar a las montañas y ser ascendido al grado de Comandante, se le encomienda la misión de dirigir una de las dos columnas que irían al centro y occidente de la nación; en esa travesía se probó una vez mas su capacidad.
Las batallas libradas dejaron una impronta que aún hoy ronda en el imaginario popular.
La inesperada muerte de Camilo Cienfuegos sorprendió a todos, en lo adelante se convirtió en la imagen del pueblo cuando Fidel Castro expresó aquella frase de que en el pueblo hay muchos Camilos.
Ese es el Camilo cuyo ejemplo es vital para seguir la obra por la cual luchó. Un Héroe multiplicado en cada cubano que ama a su tierra y a la Revolución.