Historia

hugo_chavez_friasEra la tarde del 5 de marzo de 2013. Algo raro encontrábamos en el rostro de las personas con las que nos cruzábamos en las calles. En la mayoría de los hogares los televisores estaban encendidos. Las palabras y frases que llegaban entre cortadas a las aceras nos anunciaban que algo para nada bueno había sucedido.

Al llegar a casa lo confirmamos. En la tele ponían una y otra vez la noticia mientras rodaban sus imágenes. Hugo Rafael Chávez Frías, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela y gran amigo de Cuba, había fallecido. La noticia no dejó de impactar y conmover a venezolanos, cubanos y buena parte del mundo aunque se conocía de su enfermedad.

Las imágenes se sucedían. Se recordaba al niño nacido en la humilde localidad de Sabaneta de Barinas, donde recibió todo el amor de su abuela, pero también conoció de las desigualdades sociales, tal como contaría años después en el libro El arañero.

Tampoco se podía olvidar una afición que lo acompañó desde la infancia. Quién no recuerda aquel histórico partido de béisbol entre los veteranos cubanos y venezolanos comandados por los presidentes de ambos países y en el que las ocurrencias de nuestro Comandante en Jefe hicieron reír a Chávez.

Cómo olvidar aquella tarde al militar formado en la academia. Aquel joven militar que indignado por la injusticia y la corrupción de su tierra lideró el levantamiento del 4 de febrero de 1992 y por el cual iría a prisión.

Aquel día de marzo, Venezuela perdía físicamente al hombre que tras salir de la cárcel se consagró a la política. Al hombre que llegó a cada rincón del país para presentar sus planes, ideas y proyectos para la nación. Al líder que instaba a los que quisieran patria que lo acompañaran. Al niño de Sabanetas que las elecciones de 1998 llevaron a Miraflores.

Los venezolanos agradecidos lloraban al creador de programas que habían reducido el analfabetismo, ampliado la cobertura de los servicios de salud y el ingreso de jóvenes humildes a la Universidad. Chávez había impulsado esas y otras muchas ideas para construir una patria nueva, con mejores condiciones de vida para sus hijos.

Los cubanos compartían el dolor por la pérdida del amigo incondicional, de un discípulo de confianza del líder histórico de la Revolución Cubana. Latinoamérica lloraba al líder que la soñaba una sola, unida, con objetivos comunes. Al hijo que había vuelto a sus raíces para beber de las enseñanzas de Bolívar y Martí. Al hombre risueño, afable que sabía llegar a la gente.

El 5 de marzo la muerte decidió arrebatarle la vida a un hombre que aún tenía mucho por hacer. Pero la Parca no pudo impedir, aunque lo hizo rápido, casi de forma inesperada, que Chávez dejara un legado para Venezuela, América y el mundo. Él no ha se ha ido. Desde su cuartel en la montaña continúa señalando la senda.  

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Audio Real

En Video: Calixto García, patriota holguinero

Galerías

Música Local