La entrada triunfal del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al frente de la Caravana de la Libertad, a la capital del país un 8 de enero de 1959 constituye un hecho imprescindible para la historia patria.
Siete días tardaron los combatientes rebeldes en llegar a La Habana luego de transitar más de mil kilómetros desde su salida en la provincia de Santiago de Cuba.
Las principales calles se engalanaron con banderas, flores y una multitud gigantesca acudió al encuentro con los Barbudos mientras el nombre de ¡Fidel! se escuchaba en cada pedacito de tierra cubana.
En cada lugar la caravana hacía un alto y allí el encuentro de los agradecidos con sus héroes de la Sierra Maestra.
Cuentan que en la entonces Ciudad Militar Columbia, convertida por la Revolución en Ciudad Libertad, el joven abogado habló a su enardecido pueblo: “La alegría es inmensa. Sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo será más difícil.”
Se refirió a la paz, los destinos de la Revolución y la confianza infinita en su pueblo al que calificó de invencible y ganador de la guerra contra la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista.
En la tribuna, tres blancas palomas de una casa cercana, comenzaron a revolotear, hasta que una de ellas se posó en su hombro izquierdo y las otras dos caminaban por el borde del podio, momento que quedó para la historia a través de una de las instantáneas del fotorreportero Paco Altuna en la que aparece también Camilo Cienfuegos “El Señor de la Vanguardia”.
A 60 años de la histórica entrada triunfal del eterno Comandante a La Habana los cubanos todos recuerdan este martes la memorable fecha y en cada rinconcito de la isla un espacio para el recuento, la historia y el compromiso, inspirados en un ideal, un paradigma: Fidel.
