Cuartel-Moncada-Santiago-de-CubaLos ideales de justicia social e independencia son las banderas que sostienen y proyectan hacia el futuro a la Revolución cubana, motivo más que suficiente para festejar el Día de la Rebeldía Nacional.

Como mismo la Generación del Centenario tomó las banderas libertarias hace 65 años, en aquel amanecer cargado de gloria y patriotismo, las nuevas generaciones de cubanos recordamos con orgullo el trascendental acontecimiento histórico.

La gesta de aquellos valerosos jóvenes liderados por Fidel Castro pasó a la historia como un revés militar, pero una gran victoria moral, y contundente, de que había hijos de la Patria dispuestos a luchar por la verdadera libertad, que se consumó el primero de enero de 1959.

Ante la arrogancia desafiante de la dictadura y la componenda ridícula de los políticos, se levantó la vergüenza inquebrantable del pueblo en la decisión unánime de reconquistar su libertad pisoteada sin tregua por la usurpación traicionera del tirano.

Era necesario enarbolar otra vez las banderas de Baire, de Baraguá y de Yara, una arremetida final para culminar la obra de los próceres, y eso significó aquel 26 de julio, henchido de acciones gloriosas fruto de la dignidad y el coraje de aquella joven generación.

Con el asalto en 1953 al cuartel Guillermón Moncada, de Santiago de Cuba, considerado la segunda fortaleza militar del país, Fidel echó a andar definitivamente el ideario martiano que inspiraba la contienda por la libertad de la Isla. El fracaso militar de la acción no significó la derrota de sus ideales ni el de sus compañeros. Justo el 26 de Julio de ese año el camino encontró la luz buscada desde la clandestinidad.

El Moncada fue la clarinada que devendría años más tarde la primera Revolución Socialista de América, con el empeño y entrega de varias generaciones y que hoy se resume en un pueblo capaz de llevar adelante la colosal batalla hacia el desarrollo de un Socialismo próspero y sostenible.

Fidel lo dijo en su alegato La Historia me absolverá, en aquel momento parecía solo un sueño, sin embargo al cabo de 65 años, la situación es totalmente distinta. A pesar de las dificultades y obstáculos que aún afrontamos en el país, el programa de lucha de Fidel y sus compañeros héroes o mártires, que los compulsó al Moncada y a la Sierra Maestra hasta la liberación definitiva del pueblo, ha sido cumplido.

Los sueños de justicia social que alentaron a los participantes en la epopeya del 26 de Julio de 1953, año del centenario del natalicio de nuestro Héroe Nacional, José Martí, se hicieron realidad. Sus ideas son las que nos hacen ser un pueblo combatiente y heroico. El patriotismo de los moncadistas bajo la guía de Fidel nos mantiene firmes y seguros y así continuará porque somos fieles a su legado y a su ejemplo.