El 24 de febrero de 1895 inscribió en la historia de Cuba un acontecimiento de extraordinaria relevancia: el comienzo de la gesta emancipadora que José Martí denominó La Guerra Necesaria.
En la mencionada fecha se produjeron alzamientos simultáneos en varias provincias cubanas. No solo fue el Grito de Baire, aunque este tuvo una connotación especial por lo acontecido en ese sitio de la geografía oriental, y la presencia de relevantes combatientes de 1868 como los Rabí y los Lora, entre otros.
Ese día, cumpliendo las orientaciones de Martí y el Partido Revolucionario Cubano (PRC), se lanzaron a la manigua redentora fuerzas al mando del General Periquito Pérez, en Guantánamo, del General Bartolomé Masó, en Manzanillo, y de los generales Quintín Bandera y Guillermón Moncada, en Santiago de Cuba.
Mientras esto sucedía en el Oriente del país, en Matanzas encabezó el alzamiento el insigne patriota Juan Gualberto Gómez, en tanto en otros sitios de la tierra matancera y de otras provincias cubanas, igualmente se dio la voz de combate.
Esta confrontación bélica entre Cuba y España, en la que al final intervino Estados Unidos, representó la continuidad de la lucha iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, concluida 10 años después con el ignominioso Pacto del Zanjón y la digna Protesta de Baraguá, protagonizada por Antonio Maceo, y prosiguió con la nombrada Guerra Chiquita en 1879-1880.
José Martí estudió profundamente las causas que provocaron los fracasos de las luchas del pueblo cubano por su libertad e independencia, y con paciencia, dedicación y preclara visión, analizó las experiencias negativas y positivas desde 1868 hasta 1880, para trazar las líneas estratégicas que desembocarían en la Guerra de 1895.
La gesta libertaria de 1895 a 1898, a diferencia de las anteriores, se extendió por toda Cuba y en ese propósito contó con el rol protagónico del Generalísimo Máximo Gómez y el Mayor General Antonio Maceo, con la invasión de Oriente a Occidente, justamente considerada como una proeza militar.
Aunque la guerra se vio frustrada por la intervención de los Estados Unidos, cuando la balanza se inclinaba a favor de los cubanos, y dio paso al surgimiento de una República Mediatizada, demostró que la lucha por la independencia de Cuba no se detendría jamás, hasta alcanzar sus objetivos supremos.
Cada 24 de febrero rendimos merecido tributo de recordación a José Martí y con él a todos los cubanos que acataron el legado del Mayor General Calixto García, cuando pronunció: “o libres para siempre, o batallando siempre para ser libres”.