medalla 60 aniv calabazaEntrega de la medalla 60 aniversario de las FAR a combatientes de la localidad de Las Calabazas, municipio holguinero de Calixto García. Fotos: Yanelis Martínez.Llegaron de a poco. El lento andar a causa de los años no impedía percibir la seguridad de sus pasos. Por saludo el estrechar de manos como es tradicional, aunque no faltó alguna que otra pose militar.

Aparecieron las historias, el contar anécdotas que hacían que se iluminaran sus rostros y volviera el brillo a los ojos, como en aquellos años, cuando muy jóvenes lo dejaron todo y se fueron a las lomas a perseguir bandidos.

En el momento oportuno cada uno ocupó su puesto. A su lado los pioneros, como para decirles en un silencio cómplice que el relevo está seguro. Se escucharon las notas de nuestro Himno Nacional y olvidándose de los años adoptaron la postura como del mejor de los soldados.

Keyla, la niña de voz dulce de la escuela Luis Saíz, regaló, como ya es habitual, su música a los presentes, esta vez para asegurar que este es un pueblo que está dispuesto a dar todo por Cuba.

medalla 60 aniv calabaza1Mario Rodríguez recibe la medalla de manos de la Primera Secretaria de la UJC en Calixto García.El homenaje al Líder Histórico de la Revolución Cubana no podía faltar en una mañana como esta, pues fue su llamado el que llevó a estos hombres a protagonizar esa página de nuestra historia. Los ojos de los combatientes se humedecieron. Muchos secaron con manos temblorosas las lágrimas que se le habían escapado por la emoción.

Por fin llegó el momento. Más de una decena de luchadores contra bandidos se pusieron de pie para recibir, de manos de los pioneros, la Medalla 60 aniversario de las FAR. En firmes, una vez más ofrecieron, sus pechos, como antes lo hicieron al peligro, para ahora recibir el digno reconocimiento por su labor.

Especial fue el instante en el que la medalla fue al pecho de Mario Rodríguez. Su enfermedad le había impedido estar junto a sus compañeros. Llegó un poco después acompañado por su esposa. Al incorporarse recibió el aplauso de todos y al recibir la condecoración de manos de la máxima representante de los jóvenes comunistas en el municipio permaneció en firme, obviando los años, padecimientos y la dulce voz de su compañera que lo invitaba a sentarse. Mientras dos lágrimas se asomaron a sus ojos.

La emoción era perceptible en los rostros de estos hombres que arriesgaron sus vidas para preservar de seres viles al naciente proyecto revolucionario, a quienes poco les importaba matar de la manera más cruel a todo aquel que apoyara los cambios que había traído consigo el año 1959.