Quizás el atentado terrorista más brutal de la política mantenida por los gobiernos de Estados Unidos en contra del pueblo cubano durante más de cincuenta y cinco años sea el sabotaje, en pleno vuelo, del avión de Cubana de Aviación que causó la muerte a 73 personas: 57 cubanos, 11 guyaneses -la mayoría de ellos estudiantes becados en Cuba, y 5 funcionarios culturales coreanos.
Entre los 73 pasajeros y tripulantes asesinados en este acto único por su crueldad, se encontraba el equipo nacional juvenil cubano de esgrima que regresaba a la Patria con todas las medallas de oro disputadas en el recién terminado campeonato centroamericano de esa disciplina.
Hoy se cumplen 41 años de ese acto terrorista que estremeció y estremece a la nación cubana, desde aquel fatídico 6 de octubre de 1976, hasta nuestros días.
El avión había sido estremecido por una primera explosión. La profesionalidad del piloto no se hizo esperar, todo su esfuerzo estaba dirigido a que el avión no se precipitara al mar. No imaginaba que detrás de aquel siniestro que se avecina estaba la CIA. De pronto se siente la segunda explosión.
Cómo olvidar la voz del copiloto de la nave, la misma que perdurará por siempre por lo terrible e impresionante de aquel hecho.
Esa voz la hemos escuchado decenas de veces y es imposible contener las lágrimas, el odio hacia los culpables, y el dolor compartido con los familiares de las víctimas lacera nuestros corazones.
Pero lo más indignante en el caso es que los dos jefes terroristas que organizaron y dirigieron ese atentado, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, ambos por décadas operativos principales de la CIA, nunca fueron penalizados con el rigor que la ley establece para ese tipo de crímenes.
En el año 2010 nuestro país estableció el 6 de octubre como el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, flagelo que tiene en su haber la muerte de tres mil 478 cubanos por manos criminales alentadas desde los Estados Unidos.
Cada año, el dolor se multiplica y las ansias de justicia se agigantan. Como expresara el Héroe cubano Gerardo Hernández Nordelo: “Tengan la certeza de que, siempre, por cada terrorista que pretenda enlutar a nuestra patria, habrá miles de cubanos dispuestos a los mayores sacrificios para evitar semejante dolor a nuestro pueblo”.
