Niños calixteños visitan la tarja que recuerda los sucesos ocurridos en Los Itabos. Foto: AleagaHabía trascurrido poco mas de un año de finalizada la primera gesta emancipadora. Diez años de lucha y no había sido posible conquistar los dos grandes anhelos y propósitos por los cuales se fue a la manigua: librarnos del yugo colonial español y conseguir la libertad de aquellos hombres y mujeres que traídos de África sufrían las más duras crueldades de la esclavitud.
Con antelación a los acontecimientos de Baraguá, la emigración cubana en su vertiente más patriótica había efectuado una reunión en el Masonic Hall de Nueva York, el 10 de marzo de 1868, para reasumir los poderes legítimos del pueblo cubano.
Cuando Calixto García pasa a los Estados Unidos al salir de los presidios españoles, los emigrados lo seleccionan como presidente del Comité Revolucionario Cubano, creado para promover una nueva etapa de combate. Comenzaba así el proceso histórico conocido como Guerra Chiquita.
Tras meses de organización dentro y fuera de la Isla se decide reiniciar la lucha, pese a la no incorporación de los dos más importantes jefes de la guerra grande Gómez y Maceo, se va de nuevo a las armas.
Es así como el 24 de agosto de 1879, en Los Itabos de San Lorenzo de La Rioja, sitio de esta geografía calixteña, el entonces brigadier Belisario Grave de Peralta se alza en armas, siendo este el primer levantamiento, dos días después sucedería el más importante de todos protagonizado por Guillermón Moncada en Santiago de Cuba.
Secundaron a Belisario, en aquel nuevo grito de independencia o muerte, el teniente coronel Cornelio Rojas, los comandantes Remigio Almaguer y Luis Hechavarría junto a casi 200 holguineros más. De San Lorenzo parten por el camino Real del Puerto del Príncipe hacia la ciudad de Holguín con el interés de asaltarla, cerca de Brisas de Yareyal conocen de la presencia de una fuerte columna española y tienen que replegarse.
Un obelisco situado en el mismo potrero, que cerca del río fue testigo de aquel acontecimiento, recuerda el suceso, uno de los tantos hechos ocurridos aquí durante los diferentes procesos de liberación nacional.
Hasta allí, como cada 24 de agosto, llegan hoy pioneros y campesinos de la cooperativa que por coincidencia lleva el nombre de Guillermón Moncada, ellos juntos a los trabajadores de la sala de televisión recordarán una vez más lo sucedido y depositarán flores en memoria a aquellos bravos mambises.
La Guerra Chiquita es uno de esos tantos heroicos capítulos de nuestra historia patria, esa patria que continúa en pie de lucha con el ejemplo de aquellos que 138 años atrás se fueron a la manigua redentora en busca de su libertad. La libertad que hoy defendemos guiados por su ejemplo.