Como sol refulgente, el 26 de julio ilumina hace 64 años el sendero victorioso de la patria, donde orgullosos millones de cubanos trabajan y dan gloria a aquellos jóvenes de la mañana de la Santa Ana.
Ellos, con su empeño y arrojo y con el liderazgo de Fidel Castro aquilataron lo más genuino del pensamiento y la acción de reconocidos patriotas como: Antonio Maceo, Julio Antonio Mella, y José Antonio Echeverría, entre otros hijos ilustres que engrosan el extenso glosario de amor infinito a la tierra donde nacieron.
Un sitio especial en esta fecha gloriosa y memorable es para el más universal de todos los Cubanos, José Martí, el que no murió en el año de su centenario gracias a la bravura y el arrojo de los jóvenes atacantes a los Cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, quienes llevaban en el corazón las doctrinas del maestro.
Eran días de afrentas y oprobios aquellos años 50 del siglo pasado. Una República a medias con gobernantes corruptos imperaba en la isla, Fulgencio Batista, presidente de facto imponía una tiranía de crímenes sangrientos donde los más pobres ponían los muertos. La constitución para nada servía. Era necesaria una carga para matar bribones, para acabar la obra de las Revoluciones, como afirmó el joven poeta Rubén Martínez Villena.
El 26 de Julio de 1953, Día de la Rebeldía Nacional convirtió al abogado, Fidel Castro en el líder indiscutible de lo más valioso de las nuevas generaciones de cubanos. El como nadie denunció los males y defendió a los más humildes en su alegato “La Historia Me Absolverá”.
Las Ideas del Moncada fueron al exilio, navegaron en el Yate Granma, subieron a la Sierra Maestra, triunfaron el primero de enero de 1959, y continúan por el sendero luminoso de la patria en el corazón de los cubanos agradecidos, quienes eternamente seguirán dando gracias a Fidel.