Historia

vilma_espin“Vilma es vida, es amor, es confianza y ejemplo insuperable de lealtad, firmeza, sacrificio y modestia”, así se expresa Marcia Amador, una calixteña dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) al referirse a Vilma Espín Guillois.

Así se recuerda a esta destacada luchadora al cumplirse este 18 de junio diez años de su desaparición física: sencilla, humilde, dulce y a la vez intransigente en el cumplimiento de sus responsabilidades, amiga leal y compañera. Su ternura, confianza, su amistad y su sentido de justicia en defensa de los valores principales que deben caracterizar al ser humano distinguían a esta extraordinaria mujer.

Muchas páginas en la historia de la mujer cubana escribió Vilma, pero en ellas tendrá que aparecer siempre la huella de quien colmada de amor, vistió la Revolución de sonrisa, de guerrillera, de mujer valerosa y aguerrida.

Recordamos una vez más su extraordinaria vocación martiana y patriótica, su participación bajo las órdenes de Frank País en el Alzamiento Armado de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, como integrante de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio y luego como coordinadora provincial del Movimiento en Oriente, labor que desempeña hasta junio de 1958.

Como no evocar a la Heroína de la clandestinidad, a aquella extraordinaria mujer que desde joven estuvo ligada a las mejores causas de la Patria. A quien, luego del triunfo revolucionario y por encargo de Fidel Castro, encabeza la unificación de las organizaciones femeninas y la constitución de la FMC, el 23 de agosto de 1960, a cuya organización, hasta sus últimos días, consagró su alma y su vida.

Incansable luchadora por la emancipación de la mujer y la defensa de los derechos de la niñez y la juventud. Gestora junto a Fidel de la creación de los círculos infantiles y en el proceso de formación de la familia, y por la superación educacional, ideológica y cultural, de las mujeres con el fin de alcanzar una plena participación en la vida económica, política y social del país.

A diez años de su deceso continúa latente en la obra creadora de la Revolución. Ella, es símbolo de firmeza y abnegación para las presentes y futuras generaciones.

Asela de los Santos, compañera de lucha y amiga expresó en ocasión de su fallecimiento:

“Vilma pensó y actuó como la vida misma a la cual se entregó desde su juventud con la confianza en el porvenir de su Patria (…) Podemos asegurar que en ella sobresalía un sentido muy alto de la justicia, el compromiso con la verdad, su rechazo tajante a la mentira, su alejamiento de lo banal y superficial (…) Transformar mentalidades, modificar costumbres, educar, fue una razón de ser de su vida”.

Seamos fieles seguidoras de sus ideas y veamos en nuestras mujeres el ejemplo imperecedero de la incansable guerrillera.

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