Historia

 Dos importantes acontecimientos, que pueden ser catalogados de trascendentales en la historia patria, ocurrieron un diez de abril de diferentes años y ambos cimentaron las bases de lo que se convirtió en la principal arma de lucha de los cubanos tras su definitiva independencia, la unidad.

El 10 de abril de 1869, a solo seis meses de iniciada nuestra primera gesta emancipadora contra el yugo colonial español, se reunían en el poblado camagüeyano de Guáimaro los principales líderes insurrectos con el objetivo de darle cuerpo legal a la contienda. Con la Asamblea de Guáimaro, como se conoce este capítulo de la historia, nacía la república en armas, por primera vez el concepto moderno de nación se hacía valedero en un país sometido al estatus de colonia.

Quince fueron los patriotas que firmaron la Constitución de Guáimaro, y si bien es cierto que existieron discusiones y discrepancias, lógicas en un proceso que apenas iniciaba, la unidad para enfrentar la lucha prevaleció. Por encima de intereses individuales, el deseo de ver la patria libre, predominó.

Otro diez de abril, pero de 1892, ocurría un hecho que marcaría en lo adelante los destinos de la nación hasta la actualidad, nacía por genialidad y obra de José Martí el Partido Revolucionario Cubano (PRC). “Los partidos suelen nacer en momentos propicios”, escribía el propio Martí; convencido de este principio daba luz tal vez la mayor de las empresas del apóstol de la independencia de los cubanos.

El PRC fue el punto culminante de un proceso de búsqueda de fórmulas organizativas viables, a partir de las experiencias que condujeron al fracaso de la Guerra de los Diez Años, la Guerra Chiquita y todos los proyectos revolucionarios concebidos en el exterior durante el periodo que sobrevino a la firma del Pacto del Zanjón en 1878, en él se juntaban los pinos nuevos y los pinos viejos para cuando estuvieran creadas las condiciones iniciar la nueva batalla contra la bota colonial.

La Guerra Necesaria, como definió el apóstol la última contienda emancipadora del siglo XIX, vio truncado su feliz terminación con la intervención de los Estados Unidos que arrebató la independencia ya casi conquistada en la manigua.

A la casi inminente victoria mucho aportó y contribuyó aquel partido, pese a la prematura muerte en combate de su creador e inspirador.

Cuando en la actualidad se intenta negar y borrar la historia, cuando los enemigos de la Revolución critican la existencia de un solo partido en la conducción de la nación, están las lecciones de Martí. El actual Partido Comunista de Cuba, que guía y conduce a los cubanos, es paradigma y continuidad de aquel Partido Revolucionario Cubano.

En las bases y principios que se defendieron con la Asamblea de Guáimaro y la creación del PRC, un diez de abril de diferentes años y momentos históricos, está la esencia del combate que nos hace invencibles y que es más fuerte que cualquier arma nuclear, como sentenció el líder histórico de la Revolución Fidel Castro, la Unidad.  

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