Una joven del barrio campesino de Las Calabazas confía en el concepto de Revolución. Foto: Yanelis MartínezNuestra revolución es martiana y fidelista. En estos dos grandes hombres de la historia, no solo de Cuba sino del continente, estuvo presente su pensamiento humanista, y ambos apreciaron en la unidad la mayor fortaleza.

Martí en sus prédicas patrióticas, en función de la unidad del pueblo cubano, denunció las intenciones del gobierno colonial español, así como de los gobernantes norteamericanos que con iguales propósitos esperaban la ocasión para apoderarse de Cuba. Por tales razones advirtió de la importancia de la unidad como factor estratégico para ganar la guerra. Solo vamos a poner dos ejemplos de la certeza de las ideas del Maestro.

En su formidable ensayo "Nuestra América", publicado en 1891, se refirió de modo especial a la necesidad de la unidad frente al peligro que, según su profética visión política, representaban para Cuba y América los Estados Unidos cuando escribió:

"Lo que queda de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza sino con las armas de almohada. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra (...); ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes."

Tiempo después con motivo de la fundación del periódico Patria, el 14 de marzo de 1892, como vocero de la emigración, el Apóstol publicó un artículo titulado "Nuestras ideas", en el cual señaló:

"Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden." Y en ese mismo número del periódico Patria, publica otro artículo titulado con igual nombre donde expresa: "La prisa del enemigo en levantar la discordia indica sobradamente que no se ha de ser cómplice del enemigo."

Con esa misma línea de pensamiento Fidel mostró el camino y como mejor discípulo del Maestro decenas de veces habló de la unidad como condición indispensable para alcanzar la victoria:

"Contamos con organizaciones de masas, con el Estado socialista organizado (...) pero contamos con la unidad estrecha, sólida e indestructible de todos los revolucionarios y la unidad estrecha, sólida e indestructible de nuestro Partido con el pueblo". (Castro, 1991b:2)

Memorable es recordar aquel 21 de agosto de 1998, en la Reunión Especial de Jefes de Estado y de Gobierno del Cariforo, efectuada en la República Dominicana cuando expresó:

“La unidad es la única y verdadera fuerza con que cuenta el Caribe. Solo unidos podemos defendernos a nivel de región y extender esa unión a Centroamérica, Suramérica, África y los pueblos de otros continentes.”

Y qué decir de aquel magistral e histórico discurso del Primero de Mayo de 2000, en la Plaza de la Revolución José Martí, cuando nuestro invicto Comandante dio a conocer el concepto de Revolución, que resume la esencia de la nación cubana.

(…) “Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo…

En esencia el indeleble magisterio de Fidel nos confirma la valía de sus ideas, las que cada día cobran mayor importancia y fuerza para mantener nuestras conquistas. Honremos a Martí y a Fidel y este primero de mayo demostremos una vez más que nuestra mayor fortaleza es la unidad.