Josefina Pérez González, luchadora desde el surco por la causa de loc Cinco.Hablar de mujeres ejemplares y abnegadas siempre constituye motivo de orgullo. La historia ha legado el ejemplo de muchas de ellas, que sin importar raza ni credo, han ofrecido su magistral legado a quienes reconocen su grandeza y valores.
Sin embargo hoy no voy a hablarles de esas mujeres que han hecho historia, voy a tomar las más disímiles muestras de muchas que desde su pequeño sitio, hacen de lo cotidiano algo digno y extraordinario.
Me refiero a la mujer campesina, aquella que en muchas ocasiones comparte el amanecer con las labores del campo, o a las que sencillamente acompañan con su aliento las más espinosas decisiones.
Muchas de ellas sin academia ni escuelas, son capaces de mover cientos de manos entregadas al surco, o de responder por obras que las hacen protagonistas de los más disímiles planes y compromisos. Otras con su experiencia encuentran caminos que permiten conocerlas y hasta admirarlas por tanta entrega y desvelo.
¿Cómo no admirar entonces a las que desde su pequeño barrio se cargan de iniciativas cuando de justicia se trata?. Tal es el caso de muchas que en este territorio, han formado parte de la lucha incansable por el regreso de nuestros hermanos cubanos prisioneros del imperio.
Romelia en el barrio del Jiquì, Eida Saragoza en la comunidad de Las Guàsimas, Noelia Acosta en los Itabos, Josefina Pérez de San Ramòn, y muchas más; mujeres que con su andar cotidiano, y su verbo natural y espontáneo son capaces de transmitir emoción, firmeza y confianza.
Entonces tomemos lo mejor de ellas en esta jornada en que celebramos el día de la mujer rural y sigamos con pasos seguros su grandeza y sus valores.