Adriana Peña, destacada instructora de Danza, se une a la campaña mundial en solidaridad con Los Cinco. Foto: Aleaga.Adriana Peña, destacada instructora de Danza, se une a la campaña mundial en solidaridad con Los Cinco. Foto: Aleaga.Cuando digo esto, que viene a ser el título de este intento de crónica, recuerdo una sabrosa melodía, tema de carnaval de hace algunos años, aquello de que “La familia de los Pérez es especial, todo el mundo la llama, el familión”, y algo similar ocurre en Buenaventura, y de hecho en toda esta comarca calixteña con la familia fundada hace unos cuantos años por Rizo y Edita, matrimonio que no tuvo otra premisa que la honradez y la solidaridad.

Los tiempos cambian, la vida pasa, los viejos van muriendo, los niños crecen y se hacen adultos, esos adultos forman sus propias familias, muy a veces hasta se olvida el tronco común, pero siempre es bueno recordar de dónde venimos, para saber hacia dónde vamos.

Varios fueron los hijos e hijas de Rizo y Edita. Los varones, todos, sin excepción, muy laboriosos e inteligentes para la mecánica, el trabajo duro y a la vez curioso, como el hecho de que no hay quien necesite un muelle en toda esta zona y hasta mucho más allá, que no conozca a Cele, por el oficio heredado de su padre. Así han sido todos los hijos de Rizo, y algo muy curioso es que sin haber sido artista, el viejo Rizo fue el inspirador del arte en su prole, porque tanto algunos de sus hijos varones, sus nietos y de hecho todas sus hijas, han bailado, actuado y pertenecido, desde hace muchos años, al movimiento de aficionados de nuestro municipio de Calixto García, y en el caso de Adriana Peña, profesional en el mundo de la danza.

Como ya dije, y recuerdo, los tiempos cambian, unos tiran hacia un lado, otros hacia el otro, pero siempre hay un apellido que respetar, siempre hay un tronco común que nos hala. En el caso de Los Peña, estarán siempre los nombres de Rizo y Edita, y ojalá siempre haya un pedazo de ese caserón viejo, donde nacieron y crecieron todos sus hijos, para que el tiempo y las ansias de hoy no borren nunca la historia de lo que fuimos, porque la humildad, la sencillez y la laboriosidad son atributos que no deben ceder jamás.

Por suerte, todavía tenemos un poco de lo que fue el acuario, tenemos el cocodrilo, tenemos a Cele con sus muelles, hay hermanos allá y hermanos acá, tenemos a Adriana demostrando en el Cubaila que los gordos también podemos menearnos bien, y nos queda ese pedazo de casa de madera, que debe constituir un santuario para esa familia que todos quieren en Buenaventura, la familia de los Peña.